La Ruta Colombia parada Caribe 2017 #playabrisaybici

Tengo dos hijos, Tomás (10) y Lucas (6). Yo monto en bicicleta hace 4 años, y esos son los años continuos en que mas he hecho deporte, en palabras técnicas, un pato más dentro del mundo amateur que se cree profesional, pero es otra película que dejo para otro día.

La verdad no pensaba viajar hasta Cartagena a correr 180Km después de haber recorrido bastantes Km en el año, después de haber hecho laRuta en mayo en Antioquia, GFNY Bogotá, letape, etc; prácticamente me inscribo en todo lo que sale casi siempre sin pensar ni medir las consecuencias (incluidos IM70.3, igual, historia para otro día). Fue cuándo se me ocurrió irme solo con Tomás, el mayor. Tiempo padre-hijo solos, sin el resto de la familia, para fortalecer aun los lazos mucho más, tener conversaciones más íntimas y aprovechar esa cercanía, y sabiendo que a partir de esta decisión mis GF personales (gran fondos) quedarían prácticamente comprometidos de aquí en adelante porque lo más seguro sería que quisiera repetir, y ¿quién dice no?, montar en bicicleta con los hijos es lo máximo; pero en fin, cualquier domingo puedo salir y hacer 180Km en cualquiera de las rutas que nos ofrece nuestra querida Antioquia, la única diferencia es el ambiente y la buena energía de estos eventos, las calles cerradas, las partes cronometradas, el kit, etc. Además, muy probable que dentro de varios años, la situación sea al revés, y sea uno el que espere que lo saquen a rodar! ja ja.

Habían cuatro opciones: 180, 120, 75 y 44. Nos inscribimos en la categoría Piccolo, 44Km, la obvia para la edad de Tommy, aunque desde el principio él insistió en hacer los 75, para superar su propio record de 50Km que habíamos hecho alguna vez un domingo en Llanogrande, incluida subida a La Unión en julio (en 51:58min, nada mal para su primera vez). Los niños aun no tienen ese tema de segmentos de Strava metido en la cabeza, su forma de medir el progreso es por la distancia del recorrido. Yo le dije, vamos viendo, “hay que entrenar”.

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Faltando una semana, no habíamos entrenado nada prácticamente, y aqui no voy a sacar la lista de excusas. Hicimos un par de sesiones en rodillo de 8 y 15Km, la segunda mejor que la primera, donde ensayando Swift Tomás descubrió que “esa cosa estafa”, porque pedaleaba y no iba a la velocidad de su cateye, y la verdad, es diferente el software de Bkool al de Swift, más duro este último en mi opinión, y creo que mejor la verdad, a pesar de que el rodillo es mamón. Me parece que Swift se va convirtiendo en el standard de software de rodillo, así como en redes es Facebook, Twitter, Instagram, ya luego por más que saquen aplicaciones nuevas y buenas, la gente se acomoda y  es muy difícil destronarlas.

LLegó el día. Empacamos las bicis en maletas cada uno (“ah no papá, mi bici en una caja no!, en una maleta como la tuya”); desde chiquitos SU bici es SU bici. Bien. Llegamos al aeropuerto, almuerzo 11.30am, para comer temprano y acostarnos temprano,  luego en Cartagena al hotel a dejar todo e ir por el kit a Plaza Bocagrande, que a propósito lo pedimos con todo: pantaloneta, camisa, medias, mangas, guantes, gorra, chaleco, aunque al fin ninguno le sirvió a excepción de los guantes y gorra, y la camisa medio juagada le servirá algunos años.

Llegamos y ese ambiente es muy chévere. Gente usando el jersey de una vez, tomándose fotos, comprando ropa, con stands de marcas, etc., es una nota. Tomás no pasó desapercibido, hasta entrevista le hicieron.

 

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entrevista

Ahí fue cuando él dijo que venía a hacer 80Km (ya le había subido 5), y hasta foto en instagram publicaron diciendo que hacía más de 70Km.

Yo le decía, Tommy, vamos por los 45 y vamos viendo cómo te sientes.

“No papá, no puedo ser un fraude, ya dije que hacía 80Km”. Esa es la actitud.

Recogimos el kit, fuimos a comer 5.30pm a Crepes, para luego ir a armar bicis y acostarnos temprano después de hacer una buena digestión (3 horas antes de la dormida), para levantarnos a las 4; “no papá, mejor 3.30 para estar tranquilos”, listo hijo.

Se levanta fácil, más fácil que para el colegio. Báñate. “no, para qué?”. ok. Yo sí me baño. empezamos a hacer cuentas de Kms. Googlemaps decía que habían 13 del hotel a la salida, entonces serían 13×2 (ida y vuelta, pues nuestro lema es en bici todo, eso de coger un carro no) + 45=71Km. Da bien.

Desayunamos (la verdad regular, puro pan para Tommy, yo sí almenos un Prerace). Salimos 4.30am, Llegamos a la salida a las 5.00am, todavía de noche. Fueron 10Km desde el hotel Tomás insistía en hacer el Sportive, 80Km para llegar entonces a 100Km. La verdad, demasiado para un niño de 10 años, y sin haber entrenado.

Arrancamos y gracias a la salida tan temprano el calor tardó bastante en llegar. En cada parada de abastecimiento un Squash no duraba un minuto. Fueron cinco o seis mínimo, porque geles, barritas, “no papá, gracias”. Hijo, eso es energía, y necesitamos bastante si quieres hacer los 100, “no, no quiero”.

LLegamos al retorno del Piccolo, ibamos en 23km desde la salida (33 en total) metros mas adelante vemos el inicio de la primer crono del Sportive. Vamos Tommy, hagamos esta crono y nos devolvemos, eran 7.8Km. Casi llegando al retorno de la europa, hasta donde va el IM70.3!, Tommy por primera vez acepta y me dice “papá, mejor devolvámonos aquí, es mucho para mí”. Primera lección. Yo le digo, hagamos una cosa, sigamos hasta completar 30, tendríamos 60 más los 20, para el total de 80. Yo confieso que en ese momento sí pensé, “creo que se me fue la mano, pero aquí ya no hay nada que hacer, hay que regresar sí o sí”. ¿Carro escoba? demasiado orgullosos para eso. No, ja ja, solo en caso de una pálida.

Regresamos a un ritmo un poco más lento. No sobra mencionar que tanto en la ida como en el regreso muchos nos alentaban. Claro, tremenda pinta en bici, papá feliz. La llegada más lenta pero llegamos, recibimos la medalla, pero aun faltaban los 10Km hasta el hotel. Salimos de la zona de esparcimiento, al hotel. Claro, parte de este paseo era ir a estar juntos y pasar tiempo en le hotel, tiempo papá-hijo. ¿Cómo vas Tommy?, “pues si hubiera taxi, lo cogería”. Tommy, sí hay taxis, pero sin portabicicletas. Cara pálida, pero tocaba seguir, dijiste que querías 100, y vamos a lograr 80!, eso es brutal, y en 4horas. Vamos y finalmente lo logramos. Cambia la cara, Muerde la medalla. Es lo mismo que siente uno en las carreras (especialmente en triatlón) donde uno piensa, que putas hago aquí en lugar de estar en mi casa, o simplemente subiendo palmas, que por duro que sea termina rápido, pero que al final al recibir la medalla (esa medalla lo es todo, sin medalla no habría carrera) se desvanece cualquier sufrimiento y se olvida TODO, hasta te llega a pasar por la cabeza en cuál te vas a inscribir luego! Sí, estamos medio locos.

 

Terminamos con un total de 80Km felices!

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Para terminar, una reflexión:

Sigue tus instintos. Esta idea se me ocurrió un día cualquiera, y quizás si hubiera pensado más o preguntado no habríamos ido. Actúa, vive, y especialmente saca tiempo para cada hijo por separado. Al final ya en Medellín, le digo Tommy, estoy muy orgulloso de ti, gracias por este paseo, y escucharlo decir “papá no, gracias a ti por todo lo que hiciste por mí, por tus consejos en la carrera, lo que me compraste, el hotel”. ¿Qué más puedo pedir?. La verdad, nada. Tommy llegó transformado en otra persona.

 

Listos para el próximo reto.

 

3 comentarios sobre “La Ruta Colombia parada Caribe 2017 #playabrisaybici

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